Reforma PRL 2027: qué debe hacer tu empresa antes del 2 de enero
Una fecha que muchas empresas todavía no tienen en el calendario
El 2 de enero de 2027 la evaluación de riesgos psicosociales deja de ser un trámite opcional para convertirse en una obligación exigible a cualquier empresa española con trabajadores por cuenta ajena. La reforma refuerza lo que ya establecía la Ley 31/1995 de Prevención de Riesgos Laborales, pero añade algo nuevo: la Inspección de Trabajo va a mirar de verdad si lo que dice el papel se parece a lo que ocurre en la oficina.
Lo he visto en varias pymes con las que trabajamos desde Harmony. Tienen la evaluación de riesgos hecha, sí, pero es de 2019, la firmó un servicio de prevención ajeno y nadie del equipo recuerda haber contestado un cuestionario. Eso ya no vale.
Qué cambia exactamente el 2 de enero de 2027
La base legal no es nueva. El artículo 16 de la LPRL obliga desde hace treinta años a evaluar todos los riesgos, incluidos los psicosociales. Lo que introduce la reforma es un nivel de exigencia mucho más concreto sobre tres cosas: metodología, participación real de los trabajadores y actualización periódica.
En la práctica, la Inspección va a pedir cuatro cosas cuando aparezca por tu empresa:
Uno, un informe de evaluación reciente hecho con una metodología reconocida por el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST). La referencia estándar sigue siendo el método FPSICO 4.1, aunque también se aceptan CoPsoQ-istas21 y algún otro validado.
Dos, la relación completa de puestos evaluados. No vale evaluar "la oficina" en bloque. Un comercial que viaja tres días a la semana tiene una carga psicosocial distinta a la del contable que está fijo en su mesa.
Tres, evidencia de participación de los representantes de los trabajadores o, si no los hay, de los propios trabajadores. Firmas, actas, correos. Algo que demuestre que no fue un cuestionario enviado un viernes por la tarde sin explicación.
Cuatro, un plan de medidas con plazos concretos y una persona responsable por cada acción. Y seguimiento anual.
Por qué esta vez sí van a mirar
La Inspección de Trabajo lleva desde 2023 formando a inspectores específicamente en riesgos psicosociales. En la campaña de 2025 se levantaron más de 1.400 actas por deficiencias en este ámbito, según datos de la propia Inspección. Las sanciones por infracción grave en materia de prevención parten de 2.451 euros y pueden superar los 50.000 euros si se considera muy grave, según el cuadro sancionador de la LISOS.
Y hay algo que las empresas suelen infravalorar: si ocurre un caso de baja por ansiedad o depresión relacionada con el trabajo y no tienes evaluación psicosocial actualizada, el recargo de prestaciones puede llegar al 50 por ciento sobre lo que pague la Seguridad Social. Eso lo paga la empresa, de su bolsillo, durante años.
El error más común: confundir clima laboral con evaluación psicosocial
Muchas empresas creen que tienen la casa en orden porque hacen una encuesta de clima cada año. No es lo mismo. Una encuesta de clima mide satisfacción y engagement. Una evaluación psicosocial mide factores de riesgo: carga de trabajo, autonomía, apoyo social, demandas emocionales, conflicto de rol, inseguridad laboral.
El FPSICO evalúa nueve dimensiones concretas y devuelve niveles de riesgo por puesto. Es un instrumento técnico, no una foto de ánimo del equipo. Si tu servicio de prevención te ha mandado un PDF de veinte páginas con gráficos verdes y azules pero no ves esas nueve dimensiones desglosadas por puesto, probablemente no cumples.
Checklist para llegar preparado a enero de 2027
Estos son los pasos que estoy recomendando a las empresas con las que trabajo. No son opcionales si quieres pasar una inspección tranquilo.
Primero, revisa la fecha de tu última evaluación psicosocial. Si tiene más de tres años o si la plantilla ha cambiado un 20 por ciento desde entonces, hay que rehacerla.
Segundo, exige a tu servicio de prevención el método que va a usar y pide ver el cuestionario antes de lanzarlo. Si no es FPSICO 4.1 o CoPsoQ-istas21, pregunta por qué.
Tercero, convoca al comité de empresa o a los delegados de prevención antes de empezar. Levanta acta. Si no hay representación, informa por escrito a toda la plantilla y guarda el correo.
Cuarto, garantiza participación mínima del 60 por ciento. Por debajo de ese umbral, la Inspección puede considerar la evaluación no representativa. Comunica bien, deja tiempo, no lo mandes en agosto.
Quinto, cuando llegue el informe, no lo archives. Léelo con tu servicio de prevención y construye un plan de medidas realista. Dos o tres acciones bien hechas por área de riesgo detectada. Con responsable, plazo y presupuesto.
Sexto, monta un sistema de seguimiento continuo. Aquí es donde muchas empresas fallan: hacen la evaluación cada tres años y en medio no pasa nada. La reforma empuja hacia una vigilancia más frecuente, sobre todo en factores como carga de trabajo y demandas emocionales, que cambian rápido.
Séptimo, documenta todo. Actas, correos, planes, revisiones. Si no está escrito, para la Inspección no existe.
La parte que la reforma no dice pero deberías hacer
Cumplir la ley es el suelo, no el techo. Una evaluación cada tres años detecta problemas estructurales, pero no detecta al equipo comercial que lleva dos meses hundido tras una reorganización, ni al mando intermedio que está a punto de pedir la baja. Esos casos aparecen entre evaluaciones y son los que más caros salen en bajas, rotación y pleitos.
La normativa te obliga a tener un termómetro. La realidad exige que sepas qué temperatura hace hoy en cada equipo.
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Natalia Cuadrado es la fundadora de Harmony.
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